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Historietas en el pueblo

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Sí, sí, llevamos un montón de tiempo sin actualizar el blog y no hay excusa que valga, pero lo de “mañana me pongo que tendré más tiempo” se ha convertido en varios meses y, si nos descuidamos, pasamos del sol de invierno al sol del invierno siguiente. Pero por fin estamos de vuelta y eso es lo que cuenta. En nuestros primeros posts os decíamos que nuestra intención era acercaros a través de este blog todo aquello que a nosotros nos gusta y que pensamos que merece la pena compartir, pues bien, en el post de hoy va una ración de la vida en el pueblo, pero vista desde otra perspectiva no precisamente bucólica.

Lo primero de todo, para que no haya confusión, he de decir que cuando decidimos dejar Madrid e irnos a vivir a un pueblecito muy muy pequeño – y de esto hace ya más de 7 años – fue una de las mejores decisiones que hemos tomado en nuestra vida, aunque esto os lo cuento a vosotros, pero para quien me pregunte por ahí negaré haberlo dicho, diré que la vida en el pueblo es muy dura, que si no hay cines, teatros, etc, vamos lo que todo el mundo suele decir, pero así, si ocultamos la realidad, podremos seguir disfrutando de ella.

Desde entonces y aunque nos hemos movido a otro pueblecito, sigue siendo uno muy pequeño y coqueto, y hemos ido descubriendo ciertas peculiaridades de la vida en el campo cuanto menos simpáticas y curiosas. Y aquí quería llegar, porque tras estos largos meses de lluvia y más lluvia por fin parece que ha llegado el sol y he podido retomar una de las actividades que solía hacer: salir a correr por el campo (o en lenguaje urbanita, jogging).
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Yo llevo corriendo desde que era pequeña y nunca lo he abandonado, así que a mí me parece algo muy normal. Sin embargo, al salir estos días he vuelto a experimentar algo que me viene sucediendo a menudo. Cuando empecé a salir a correr por los alrededores del pueblo y os pongo en situación, yo con mis correspondientes mallas, mis camisetas deportivas, mis polares e incluso mi cazadora cortavientos en invierno, sin olvidar mi smartphone en el brazo, fui notando cuando me encontraba con algún lugareño por el camino unas miradas como si al encontrarse conmigo estuvieran viendo un OVNI, un humano perteneciente a otra tribu o una chalada que corría sin que nadie la persiguiera. ¿Pero y ésta, a dónde querrá llegar?. Vamos, que me miraban (y se sigue dando) alucinados.

A mí realmente me hace gracia e incluso tenía la esperanza de marcar tendencia y que más gente se animara, pero no ha sido así y en todos estos años sólo me he encontrado tres veces a gente corriendo e incluso ahora lo que me da es rabia, ¡oye, que el camino es mío!, casi me siento así, como si el campo por el que salgo fuera de mi propiedad. No si al final en lo de chalada van a tener razón.

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En la ciudad cuando sales a correr tienes todo tipo de entretenimientos, que si los semáforos, que si no me atropelle un coche, que si los escaparates,…, pero no os creáis que el campo es aburrido, no, no, te puede pasar de todo. Por ejemplo, en verano, cuando llegan los rebaños de ovejas, los perros guardianes se deben creer que si una sale a correr a las 7 de la mañana sólo puede ser para atacar a las ovejas, así que te empiezan a ladrar a cientos de metros de distancia. Menos mal que cuando van pasando las semanas ya me conocen y pasan de mí. Otra diversión particular puede ser dar esquinazo a un ternero que se ha escapado de su corral y que no hay manera de pillarle en semanas, así que todos esos días cuando sales y le ves a lo lejos en medio del camino por el que vas a ir tú, lo mejor es dar media vuelta y optar por otro itinerario, porque un ternero libre y juquetón no responde de sus actos.

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Y, por supuesto, el entretenimiento principal son los espejismos. Me explico, al salir tan temprano, como la luz todavía no es nítida, te da la sensación una y otra vez de que esta vez sí que sí, que hay otro loco como tú corriendo como un desesperado. Como ya he dicho, sólo me ha pasado 3 veces, pero la mayoría de días sigo siendo una ilusa manteniendo la esperanza. Estoy pensando que este post puede inaugurar una nueva sección que se puede titular “Historietas en el pueblo”, así que prometo más, aunque también prometo sacar a la luz la parte buena de vivir aquí, porque es la que predomina.

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admin

One Response to “Historietas en el pueblo”

  • Patricia dice:

    Jajajaja muy buen post, los que estamos chalados somos los de la ciudad que corremos para ir al gimnasio, manda webs jejejeje, porque con esto de atravesar media urbe,o corres o no llegas a las clases de spinning, vamos lo que viene siendo montar en bicicleta a ritmo de salsa, o de lo que dios de entender a cada monitor;en fin, me parece que las historietas de los pueblos son bastante menos estresantes… Y más saludables jejeje